¡REBAJAS!


Han pasado ya los días en los que las carreras por ultimar la lista de regalos para pedir a los Reyes Magos o a Papa Noel eran algo básico y, cosas de la vida, seguimos corriendo. La diferencia es que, ahora, los que corren, lo hacen por las rebajas. Es gracioso.

Si, las rebajas. Esa época del año en la que a las ancianas que de normal veríamos jugando a las cartas o sentadas delante de la telenovela de turno, sacan fuerzas sobrehumanas para pelearse por esa blusa pasada de temporada pero que, está rebajada un nosecuantos porciento. “¡Es mía, yo la vi primero!” gritan mientras tiran de prendas que quizás, en otra fecha o en otro contexto, en muchas ocasiones, servirían para hacer trapos con los que limpiar el coche. Las cosas, como son.

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Y no se ve solo gente de avanzada edad haciendo colas interminables, no. Aquí es ‘culpable’ todo el mundo hasta que se demuestre lo contrario. Las rebajas no tienen edad.

Los padres ven como el dinero que han tardado un mes en ganar, vuela de las manos de sus hijos en apenas unos minutos. Y sería menos tiempo si las colas fuesen más pequeñas. Pero la juventud tiene en las rebajas una forma de escapar de su ‘vida dura’ como lo llaman algunos, y los que menos culpa tienen, aquellos que les vieron nacer, son los que lo sufren. Más concrétamente, sus bolsillos.

Yo he visto niñas que de normal no irían solas al colegio, estar a primera hora de la mañana esperando a que abran la puerta de las tiendas. A eso, y a que pongan las calles, porque se levantan a horas inhumanas. Y todo por ser las primeras en entrar.

Y luego entras a la tienda, y te colapsas. Las neuronas se juntan, se expanden, giran, sacan los copazos, ponen la música, y empiezan a bailar. La gente no rige cuando ve muchos carteles de “50% de descuento“. Pero ni siquiera cuando el descuento es del 0,0002%. “¿Cómo voy a dejar pasar esta oportunidad, si esta camiseta está regalada?“.

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Algunos diréis que exagero, pero no. No exagero. En lo referente a rebajas, siempre te quedas corto. Las rebajas se pueden convertir en un pasatiempo o en un vicio.

Hay que saber medir bien los tiempos, porque puedes llegar a casa necesitando a todo el séquito del mismísimo Príncipe Aladín para llevar bolsas y más bolsas de cosas que quizás no lleguen a ver la luz del día. Y lo digo, no porque vayan a morir en el trayecto, sino porque al sacarlas de la bolsa, no te gusten, y por no ir a descambiarlas, se queden haciendo de fondo de armario, literalmente hablando.prince_ali_by_fukamatsu-d4h2c60

También es cierto que las rebajas no son tan malas. Es una época inmejorable para encontrar auténticas gangas, pero para ello tienes que ser todo un ave rapaz. Ir temprano, o a la hora de comer que es cuando, normalmente, hay menos gente y quizás la tienda se encargue de reponer los huecos con algo bueno.

Y, pos si fuera poco, hay que saber escoger las tiendas, que muchas aprovechan para sacar ropa de cuando no había ni pinturas rupestres…

Consejos puede haber muchos, pero nosotros os damos unos básicos

-Hacer una lista, como si de la comida se tratase, apuntando los objetivos primordiales (Ej.: una abrigo, una camiseta verde…).

No sacar la tarjeta de crédito, es muy probable que en caso contrario, el banco tiemble. Sacar un tope de dinero nos ayudará a pensar mejor las compras.

-Ir a la hora de comer, mucha gente se va a sus casas y las tiendas están más tranquilas. En su defecto, madrugar…madrugar mucho.

-Tener paciencia. El que busca, encuentra, pero con calma.

Ya solo te queda tener suerte, y…¡Tonto el último!

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